La temperatura corporal es una medida que refleja la temperatura interna del cuerpo. En los mamíferos, la temperatura corporal está controlada por las glándulas thermoregulators situadas en el cerebro. Estos órganos permiten que el cuerpo se vuelva más o menos cálido o frío para mantener una temperatura corporal adecuada.
Los gatos son un ejemplo de animal con una capacidad menor para tolerar la temperatura corporal. Su temperatura corporal es más susceptible de fluctuar, especialmente cuando están bajo presión o tienen que realizar actividad física intensa. Por lo tanto, los gatos suelen tener una temperatura corporal más baja que los perros y otros mamíferos.
¿Qué significa y cómo afecta la temperatura corporal?

La temperatura corporal está relacionada con la función de las células en el cuerpo. Cuando las células son demasiado calientes, las hormonas reguladoras liberan agua de manera rápida, lo que puede hacer que las células se diliten y queden más vulnerables a los daños. Por otro lado, cuando las células están demasiado frías, las hormonas reguladoras liberan insulina, que promueve el almacenamiento de glucosa en los tejidos y la producción de calor.
La temperatura corporal también afecta el funcionamiento de los órganos internos. Cuando las células son demasiado calientes, pueden perder agua por conchas y este puede hacer que los órganos internos funcionen menos eficazes. Por lo tanto, los gatos pueden tener problemas para respirar, comer y eliminarse desechos cuando está frío.
El papel de las glándulas sudoríparas en la regulación de la temperatura corporal

Las glándulas sudoríparas son una red de pequeñas estructuras que están situadas en la piel e interior del cuerpo. Las glándulas sudoríparas producen un fluido llamado sudor, que ayuda a equilibrar la temperatura corporal del cuerpo. Cuando las glándulas sudoríparas están activas, libera agua a través de poros en la piel y el sudor se evita por el pelo.
Los gatos tienen una menor cantidad de glándulas sudoríparas en comparación con los perros. Esto significa que pueden perder calor más fácilmente cuando está frío, lo que puede hacer que sean más vulnerables al frio.
Los lugares favoritos donde los gatos pasan el tiempo para evitar el calor

Los gatos prefieren pasar el tiempo en ambientes frescos y donde tienen acceso a sombra. Esto les ayuda a mantener una temperatura corporal adecuada y a evitar el estrés mental. Los gatos también pueden usar objetos como la arena, el polvo o el hielo para reflejar el calor del sol y así evaporar más agua de su piel.
Características físicas y naturales que afectan la temperatura corporal

Las características físicas y naturales que afectan la temperatura corporal de los gatos son:
Tamaño: Los gatos son pequeños animales, lo que significa que tienen un cuerpo más pequeño y una capacidad de almacenamiento de calor menor. Por lo tanto, es más fáciles para los gatos mantener su temperatura corporal dentro del rango ideal de 38ºC a 39,5ºC.
Forma del cuerpo: Los gatos son animales peludos, lo que significa que no tienen plumas o pelo largo. Esto les permite distribuir el calor de manera más eficiente y evitar que se pierda por las corrientes de aire.
Cantidad de piel: Los gatos también tienen una cantidad menor de piel en comparación con los perros. Esto es porque la piel del gato tiene un sistema circulatorio menos desarrollado, lo que significa que no puede transportar el calor tan bien como la piel del perro.
Sistema circulatorio: El sistema circulatorio del gato está diseñado para mantener una temperatura corporal constante. Cuando las temperaturas externas aumentan, el gato aumenta la frecuencia de sus movimientos cardíacos y las arterias sanguíneas se dilatan. Esto ayuda a aumentar la flujo de sangre y al intercambio de calor con el ambiente exterior.
Sistema digestivo: El sistema digestivo del gato es más lento y menos eficiente que el sistema digestivo del perro. Esto significa que los gatos tienen una capacidad de almacenamiento de energía más limitada, lo que también afecta su capacidad para mantener su temperatura corporal.
Función de las glándulas sudoríparas

Las glándulas sudoríparas son pequeñas estructuras que se encuentran en la piel de los gatos y otros mamíferos. Tienen la función de secretedar agua a través de la piel, lo que ayuda al cuerpo a perder calor cuando es demasiado cálido. Las glándulas sudoríparas también pueden producir una pequeña cantidad de ácido acetilsalicylate (IAA), un químico que puede dilatar las vasos sanguíneos y aumentar el flujo de sangre. Esto puede ayudar al cuerpo a enfriar las zonas áreas del cuerpo más calientes, como la garganta y los pies.
Las glándulas sudoríparas están ubicadas en diversas partes de la piel, pero son particularmente numerosas en el ano (el área alrededor de los ojos) y la cola. Cuando la temperatura corporal del gato aumenta, las glándulas sudoríparas aumentan su actividad. Esto permite al gato perder calor más rápidamente y mantener su temperatura corporal dentro de los límites adecuados.
Cómo los gatos mantienen su temperatura corporal

Los gatos tienen una capacidad menor para tolerar la temperatura corporal que los perros debido a sus características físicas y naturales. Para mantener su temperatura corporal entre 38ºC y 39,5ºC, los gatos expulsan el calor excesivo por la boca, tienen glándulas sudoríparas ubicadas en las almohadillas de sus patas y solo pueden humedecerse con la lengua. Por lo tanto, prefieren lugares frescos para evitar el calor durante sus momentos de descanso.
Las características físicas y naturales del gato que contribuyen a mantener su temperatura corporal son:
- Superficie corporal más pequeña: Los gatos tienen una superficie corporal más pequeña en relación con el tamaño corporal total, lo que significa que no pierden tanto calor al exterior como los perros.
- Sistema circulatorio diferente: El sistema circulatorio del gato es menos eficiente para transportar calor desde las temperaturas externas a las temperaturas corporales.
- Sistema digestivo más lento: El sistema digestivo del gato es más lento y menos eficiente que el del perro, lo que significa que los gatos pueden llevar tiempo en eliminar la energía calórica que consumen.
Además de estas características, los gatos también tienen otras adaptaciones para mantener su temperatura corporal adecuada, como:
- Niveles elevados de insulina: La insulina ayuda a regular las funciones de las glándulas endocrinas y aumenta el metabolismo.
- Sistema nervioso más activo: El sistema nervioso del gato es más activo que el del perro, lo que permite que responde con mayor rapidez a cambios en la temperatura corporal.
- Respuesta rápida al calor: Los gatos tienen una respuesta rápida al calor, lo que les ayuda a mantener su temperatura corporal dentro de los límites adecuados incluso cuando se expuesta al frío.
Gracias a estas adaptaciones, los gatos pueden sobrevivir bien a temperaturas extremadamente bajas, lo que permite que ocupen ambientes fríos y helados durante la noche o en climas templados.
Por qué los gatos prefieren lugares frescos

Los gatos tienen una capacidad menor para tolerar la temperatura corporal que los perros debido a sus características físicas y naturales. Para mantener su temperatura corporal entre 38ºC y 39,5ºC, los gatos expulsan el calor excesivo por la boca, tienen glándulas sudoríparas ubicadas en las almohadillas de sus patas y solo pueden humedecerse con la lengua. Por lo tanto, prefieren lugares frescos para evitar el calor durante sus momentos de descanso.
Las características físicas y naturales de los gatos hacen que están más sensibles a los cambios de temperatura. Sus piel es más fina y menos gruesa que la piel del perro, lo que significa que las temperaturas externas pueden penetrar más fácilmente. Además, los gatos tienen un metabolismo más lento, lo que significa que tardan más en llegar al equilibrio corporal.
Las glándulas sudoríparas ubicadas en las almohadillas de sus patas permiten que el gato expira el calor fuera del cuerpo cuando está demasiado caliente. Sin embargo, estos glandes también son responsables de la producción de agua, lo que puede provocar una pérdida de líquidos y un aumento de la temperatura corporal.
Los gatos también pueden utilizar los puntos frios de las plantas como punto de referencia para determinar la temperatura corporal ideal. Cuando el gato toca un objeto frío, responde con una reacción reflejo llamada «shivering», donde se contractan los músculos en la piel por encima del punto frío y se expira calor.
Además del papel que juega la temperatura corporal, los lugares frescos también proporcionan una variedad de beneficios a los gatos. Los espacios exteriores son más ventilados y tienen más luz natural, lo que mejora la salud respiratoria y la productividad mental del gato. Los ríos y los arroyos también ofrecen un lugar donde el gato puede nadar y jugar con sus compañeros.
Los gatos prefieren lugares frescos porque están más sensibles a los cambios de temperatura y porque proporcionan una mejor protección contra el calor. Estos factores combinados permiten a los gatos mantener su temperatura corporal entre 38ºC y 39,5ºC, lo que es esencial para su bienestar física y mental.
Conclusion

La temperatura corporal del gato es una propiedad importante que determina su capacidad para tolerar el calor. A pesar de tener características físicas y naturales que la hacen diferentes a los perros, los gatos también tienen la capacidad de controlar su temperatura corporal. Sin embargo, como consecuencia de sus características físicas, el gato tiene un rango más limitado para mantener su temperatura corporal entre 38ºC y 39,5ºC. Esto significa que el gato puede ser vulnerable al calor en ciertos ambientes. Por lo tanto, es importante que los gatos tengan acceso a lugares frescos y aerados durante los momentos en que están expostos al calor.







